Si hay algún plato de la cocina de la que me siento mas orgullosa de España es la tortilla, de jovencita estuve en Londres viviendo una temporada y lo que mas eché de menos en tema gastronómico fue la tortilla y gracias a que no tiene demasiados ingredientes alguna que otra vez la pude hacer (madre mía que rica me supo) y de echo la pedí un día en un restaurante y me trajeron una especie de tortilla francesa rellena de tomate natural.
Tan sencilla de hacer y lo difícil que es que te salga un gran tortilla, en fin os cuento la mía porque no podía faltar en mi blog.
Ingredientes: Buena patata, buenos huevos (si pueden ser de los de mi amiga Marisol, que me los trae de sus gallinas recien puestos, de gallinas criadas al aire libre), aceite de oliva virgen extra y cebolla optativa


Elaboración: frio las patatas en trozos pequeños junto con la cebolla (yo suelo poner cebolleta, echo hasta un poco del rabo) en una sartén a fuego fuerte al principio y luego lo bajo para que se queden blanditas, (siempre uso una sartén que tengo, adrede de las de antes de hierro, esas negras con puntitos blancos) y lo hago siempre en el fuego de gas, (para mi cambia un poco el sabor). Mientras bato unos huevos en una fuente, (echo bastantes huevos, no se deciros la proporcion porque lo hago a ojo, pero para una tortilla normal suelo echar como 8 huevos), y cuando la patata ya está blandita la escurro en un colador y la añado a los huevos batidos, luego en una sartén antiadherente le echo un poco del aceite de freir las patatas y le echo la mezcla, pongo el fuego bajito y lo voy meneando para que no se pegue, luego ayudándome de un plato liso le doy la vuelta y tuesto el otro lado, yo suelo dejarlas huevosas porque nos gustan en casa pero dependerá del tiempo que la dejemos así estará por dentro.
Yo no tengo esa suerte de ser de las que me salen buenísimas, pero bueno creo que estan comibles.
Según Jorge la mejor es la que hace su padre, dice que es la mejor tortilla del mundo (espero sacarle alguna vez el truco)